Si por mí fuera, el océano me tragaría profundamente para no regresar. Así, talvez, dolería menos la corporalidad en su holismo, los pronombres, las cadenas. No habría carga, ni responsabilidadades que no me corresponden, ni destinos que no llegan. No habría historia, ni siquiera una forma previa a esta. No habría nada, no habría un yo. Si por mí fuera, el océano me tragaría profundamente para no regresar. Así, talvez, dolería menos el existir, la llaga, la tinta chorreante, el tajo abierto.
* Nada más que líneas garabateadas en papel *
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia, recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Mariposa en Vuelo
Hoy, mi mariposa emprende el vuelo. Ya no hay vuelta atrás, sólo seguir adelante, con la mirada en alto, con una seguridad que no creía tener. Ha sido profundamente doloroso el primer despegue, y probablemente seguirá siéndolo de vez en cuando, pero ya nada puede ser peor que esto. No más. Lo difícil ya ha sucedido.
Y con el primer acercamiento, se ha despertado a nuevos niveles de consciencia, nuevas preguntas e historias por hacer encajar en una trama de vida coherente. El dolor ha de ser removido para poder sanar, y la historia debe poder ser comprendida, para significar, aceptar y soltar.
Cada aleteo da una nueva esperanza, cada vuelo genera tristeza, pero a la vez, conduce al crecimiento, a la naturaleza auténtica y al reconocimiento. Hoy, mi mariposa emprende el vuelo. Todo ha empezado a quemarse de a poco para hacer renacer un cuerpo nuevo. Ya no hay vuelta atrás, sólo seguir adelante, con las alas extendidas y confiadas. Las posibilidades se abren, no hay nada que temer. No más.
Y con el primer acercamiento, algo de melancolía resurgío, o talvez, siempre ha estado presente. El punto es que, en este viaje, todas las emociones son aceptadas y bienvenidas, pues todas y cada una de ellas, permiten el aprendizaje, conducen al renacimiento.
Hoy, mi mariposa emprende el vuelo. Ya no hay vuelta atrás, sólo seguir adelante. Seguir, seguir volando.
sábado, 26 de mayo de 2012
Hoy, la Soledad (II)
Hoy, la soledad habría corrido a nuestro encuentro
Como cuando enfrentábamos el mundo juntos
y llenábamos el cielo de sonrisas.
Habría disfrutado de nuestra ceremonia
El secreto de mis labios
La misteriosa vida en tus caderas.
Habría quitado cualquier dificultad del camino
Para vernos abrazados, lo suficiente
En magnolia y fuego.
Hoy, la soledad habría dejado de sentirse sola
Como cuando caía la noche en primavera
Y volvíamos a ser amantes.
Habría estallado nuestros cuerpos,
El secreto de tus labios
La misteriosa vida en mis caderas.
Habría despertado a la locura,
Arrebatándonos de la boca, la tormenta
Ofreciendo los pistilos, en demasía.
Hoy, la soledad habría bendecido nuestra unión,
Como cuando estábamos enamorados
Y nada más hacía falta, para sentise vivo.
Como cuando enfrentábamos el mundo juntos
y llenábamos el cielo de sonrisas.
Habría disfrutado de nuestra ceremonia
El secreto de mis labios
La misteriosa vida en tus caderas.
Habría quitado cualquier dificultad del camino
Para vernos abrazados, lo suficiente
En magnolia y fuego.
Hoy, la soledad habría dejado de sentirse sola
Como cuando caía la noche en primavera
Y volvíamos a ser amantes.
Habría estallado nuestros cuerpos,
El secreto de tus labios
La misteriosa vida en mis caderas.
Habría despertado a la locura,
Arrebatándonos de la boca, la tormenta
Ofreciendo los pistilos, en demasía.
Hoy, la soledad habría bendecido nuestra unión,
Como cuando estábamos enamorados
Y nada más hacía falta, para sentise vivo.
viernes, 25 de mayo de 2012
Never Let Me Go
Si por mí fuera, el océano me tragaría profundamente, y me devolvería a la superficie sin piel. Así, talvez, habrían menos marcas, disminuidos porcentajes de pulso. Me vestiría de blanco, los cabellos en nenúfar. Salivarían las canciones de mi boca, podría gritar que quiero, que me desgarro, que te amo, y a veces, no tanto. Podría ser sincero el hecho de que la ambivalencia del océano me domina, sin adherirlo a mis costumbres. Dolería menos la inconsistencia. Y tendría días de tormenta justificada, así como puestas de sol incontables. Saldría la espuma de mis labios para darte un beso, y luego marcharme. Sin mirar atrás, sin tener que despertarme por la mañana en tu costado. No sería una obligación el sentirse atrapado, ni usar etiquetas. Se partiría en dos mi cuerpo, esparciéndose la tinta por todos lados, sobre cada letra, sobre mis fauces, hasta teñirme de negro, cerrar los ojos, perecer a las cadenas. Sería real la horca, a los crueles y despellejados. Luego, quizás, una luz emergería del tajo, del cuerpo abierto, haría estallar los cuartos, sucumbiría a las posibilidades de arder cada célula. Si por mí fuera, el océano me tragaría profundamente, y me devolvería a la superficie sin piel. No me daría por vencida, me dejaría fluir.
But I'm not giving up!
I'm just giving in.
In the arms of the ocean, so sweet and so cold,
Deliver me,
Never let me go.
(Florece + The Machine)
La Mitad de una Naranja
No podemos amar a nadie, sin amamos a nosotros mismos primero. Sólo siempre y cuando nos amemos, podremos transmitir amor a los demás. Y en ese amar a otros, dejamos de amarnos, si es que renunciamos a nuestra naturaleza y ser auténtico, en pro de agradar a un otro. En el amor, uno mismo y el otro, no deben pedir disculpas por ser como son. Si hay amor, hay aceptación genuina, y reconocimiento de la belleza de todas las partes que componen a esa persona. Si hay amor, el ser puede desarrollarse libremente, y las personas crecen a partir de la complementariedad, de las diferencias, no de una igualdad impuesta.
“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.”
(John Lennon)
jueves, 24 de mayo de 2012
De Cara al Ser
Por fin se abandona la máscara para entrar al escensario, desnudo, resignado, de lleno, con todos sus matices y múltiples giros. Se acabó el tiempo. Se acabaron las excusas. Es hora de mirar de frente y confrontar el propio ser, sus sombras, antagonistas y proyecciones. Lo peor ya ha sucedido; darse cuenta de la necesidad del enfrentamiento. La necesidad del sí mismo de buscar la recuperación y la sanación de todo lo doliente, lo amargo, lo innecesario. ¿Qué más puede pasar? Después de la búsqueda deviene nada más que el autoconocimiento, la aceptación, el autocuidado, el amor, y el ser capaces de soltar, de resignificar. Nada puede haber de negativo en eso. El miedo es un paralizador engañoso. Lo peor ya ha sucedido, y ahora sólo resta abrirse por completo, acceder a la consciencia plena, a las posibilidades, las transformaciones, el renacimiento.
martes, 22 de mayo de 2012
La Naturaleza de lo Previo
Saltando, cantando, vistiendo a la sombra en la espalda, desnudándome de a ratos, dejándolo todo en la lluvia, en el cuarto de negro. Y otra vez, cruzando el umbral y saliendo a caminar a la calle. Pasan los semáforos, avanzan las horas, los días, las luces. Y se hace difícil sentir el romance, sentir las relaciones con cariño, con afecto, cuando las sombras asechan. Indecisiones, muchas dudas, separación. Se busca el cielo sin pensar que de por sí ya es una fantasía. Se baila y se camina, a veces se escapa. ¿De qué? Del sí mismo entrampado en las mismas maneras, en los hábitos, en esas formas que responden a formas previas, a desiertos tórridos, dolientes. ¿Cómo no sentirme demasiado en las brasas del titiretero? ¿Cómo despojarse de esos hilos invisibles que articulan a su antojo, que influencian las mareas, su espuma y su sal? A veces se logra desnudarse, sentir pequeños atisbos de paz, de amor con uno mismo, como libre de ataduras e historias, y a otras, como si nunca pudiese salir. Sin importar los intentos de canto, los esfuerzos por bailar, el espacio se achica cada vez más y la posibilidad de quedar encerrado para siempre, es más fuerte, más desgarradora. Y al final, ¿qué queda? Se vive con soledad aquellos instintos de huida, pues las persecusiones sólo generan tentativas de distancia, del ego, del todo, del mundo. Sin importar qué haga, ni cuanto quiera diferenciarlo de mi, o verlo como sin añadidura, la naturaleza, lo previo, lo ancestral, el mito y sus conflictos, lo arcaico, terminan por pisarme los talones, por decirme quién soy.
lunes, 21 de mayo de 2012
Clouds of Melancholia
Cada vez más, se aproxima la melancolía en forma de nube, viene acompañada del clima, del frío, de las lluvias, de los días nublados. Es el tiempo, y a veces, pienso que es mi propia montaña rusa la que me hace subir y bajar, la que no cesa, permaneciendo inconsistente e indecisa. Hoy pensaba, qué será de mi en cinco años, o una cantidad de tiempo que fuese considerable, pero tampoco un siglo. Pensaba que hay tantas alternativas, diferentes entre sí, y con caminos de vida muy distintos. Pensaba que tomar una u otra implica necesariamente optar por algunos lugares físicos, así como también, por algunas personas inevitablemente. Y cuando visualicé eso, volví a darme cuenta de que es imposible que todos salgamos contentos de este descenlace, de que habrán pérdidas, duelos, sacrificios. De que alguien (o varios), saldrán lastimados en el proceso. Y de por más que yo quiera minimizar los costos, proteger a las personas, no lograré abarcar todo y a todos. Hay cosas que debo aprender a soltar. Aún cuando sea doloroso, cuando me sienta por todas partes en la posición de "atrapado en el medio". Debo aprender a asumir que no podré contentar a todos, que perderé pedacitos de mi alma en las decisiones, que no todo lo puedo controlar a mi haber, sin consecuencias, sin finales y destinos. El cielo está de rosa, púrpura y gris, las nubes avanzan, las hojas continúan cayéndose. Las horas también transcurren, pero no la melancolía. No, esa se vuelve más profunda, titánica, misteriosa. Se sujeta de mi piel y no la suelta. Me pinta el cuerpo y el rostro, lo interno, con confianza y sin reparos. No dosifica ni apacigua. Por el contrario, lo muestra todo sin disfraces, ni palabras bonitas. Ahí vienen las nubes, sobre el cielo, sobre mi.
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